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René Favaloro: un prócer de la ciencia argentina y del mundo

René Gerónimo Favaloro (La Plata, 12 de julio de 1923 - Buenos Aires, 29 de julio de 2000) fue un educador y cardiocirujanoargentino, reconocido mundialmente por ser quien desarrolló el bypass coronario con empleo de vena safena. El primer bypass fue realizado en arterias del cuello por el neurocirujano Argentino Alfredo Carrea en 1951, en Buenos Aires.
Estudió medicina en la Universidad Nacional de La Plata y una vez recibido, previo paso por el Hospital Policlínico, se mudó a la localidad de Jacinto Aráuz para reemplazar temporalmente al médico local, quien tenía problemas de salud.​ A su vez, leía bibliografía médica actualizada y empezó a tener interés en la cirugía torácica. A fines de la década de 1960, en la clínica de Cleveland, Ohio, comenzó a estudiar una técnica para utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. En 1971, regresó a Argentina a operar al sanatorio privado Güemes de la mano de su amigo el cardiólogo intervencionista Luis de la Fuente quien se lo propuso y lo convenció. A principios de la década de 1970 fundó la fundación que lleva su nombre a instancias del doctor De la Fuente.
Fue miembro de la Conadep (Comisión Nacional por la Desaparición de Personas), condujo programas de televisión dedicados a la medicina y escribió libros. Durante la crisis del 2000, el PAMI tenía una gran deuda económica con su fundación, sostenida deliberadamente por un sistema corrupto, lo que lo indujo a suicidarse. El 29 de julio de 2000, después de escribir una carta al presidente De la Rúa criticando al sistema de salud, se quitó la vida de un disparo al corazón.



Su legado científico

La tarea fundamental de René G. Favaloro giró en torno a la cirugía de revascularización miocárdica. Comenzó en el año 1962 cuando se trasladó a la Cleveland Clinic de Ohio, Estados Unidos, y se incorporó al Servicio de Cirugía Torácica y Cardiovascular de ese centro. Por ese entonces se utilizaban dos técnicas: los implantes de arteria mamaria interna (operación de Vineberg) y las reparaciones de obstrucciones localizadas con la técnica de parche de pericardio o de interposición de vena safena (ver figuras).

En 1966, Favaloro realizó por primera vez la disección de las arterias mamarias internas a través de una incisión anterior (toracotomía media transesternal), paso indispensable para efectuar el primer doble implante de arteria mamaria interna. Para esta operación diseñó un estabilizador especial que hoy se conoce como estabilizador o separador de mamaria o “Favaloro retractor“. Este instrumento separa los tejidos y permite visualizar la arteria mamaria en toda su extensión, lo que facilita su conexión a la arteria descendente anterior (principal arteria coronaria). En la actualidad se utiliza rutinariamente en todos los quirófanos del mundo.

Con la técnica del parche de pericardio se obtenían resultados aceptables en la coronaria derecha. Sin embargo, cuando se aplicaba la técnica en el tronco de la coronaria izquierda había una alta morbimortalidad. Favaloro resolvió este problema implantando “bypasses” o “puentes” aortocoronarios de vena safena. Utilizó por primera vez la técnica en 1967 y en 1968 publicó el primer trabajo en la literatura mundial sobre el tema. En el segundo trabajo analizó en profundidad los adelantos técnicos de la cirugía del bypass aortocoronario y agregó innovaciones significativas en la manera de encarar esa técnica quirúrgica.
En 1968, Favaloro publicó la serie más importante del mundo de operaciones de reconstrucción del ventrículo izquierdo.
Ese mismo año se produjeron adelantos significativos para el posterior desarrollo de la revascularización miocárdica, como queda ampliamente documentado en el libro que publica en el año 1970. Este libro constituye una contribución importante, pues resume toda la tarea realizada hasta ese entonces y documenta los progresos ocurridos en el año 1968:
  • la utilización de bypasses aortocoronarios con la reconstrucción del ventrículo izquierdo (aneurismectomía o resección de porciones de áreas cicatrizadas);
  • la realización concomitante de cirugía de bypass aortocoronario con reemplazos valvulares en pacientes con patologías valvulares múltiples;
  • la aplicación de la técnica del bypass en la distribución de las ramas de la arteria coronaria izquierda, detallada en la presentación anual de la American Association for Thoracic Surgery;
  • un hecho importante: las primeras aplicaciones de la técnica del bypass aortocoronario en pacientes con infarto agudo de miocardio; en 1970 publicaría otro trabajo en el que comenta casos posteriores de aplicación de esta técnica;
  • la realización del bypass doble (arteria coronaria descendente anterior y derecha) en marzo de 1968 -efectuado con anterioridad con la técnica de interposición- que le abrió las puertas al bypass múltiple. Un total de 501 pacientes habían recibido bypasses múltiples hasta el mes de marzo de 1971.

Las contribuciones acerca de pacientes con insuficiencia coronaria aguda y, en especial, con infarto agudo fueron los últimos trabajos de Favaloro en Estados Unidos.
En junio de 1971 regresó a la Argentina y continuó su tarea en tres áreas definidas: asistencia médica,investigación básica y clínica y docencia. En lo que respecta a la cirugía de revascularización miocárdica, comenzó a trabajar con la idea de la angiografía total: al estudiar por cineangiografía (y coronariografía concomitante) a los pacientes que presentaban manifestaciones clínicas de ateroesclerosis en otros territorios del organismo y que no tenían padecimientos anginosos demostró con su grupo de trabajo que muchos de ellos presentaban lesiones coronarias asintomáticas de extrema gravedad que debían ser tratadas con anterioridad a los procedimientos para corregir las otras localizaciones asintomáticas ateroescleróticas.
Al cumplirse los diez años de la cirugía de revascularización miocárdica con la técnica del bypass aortocoronario, Favaloro fue invitado a dictar la “Bishop Lecture” en el American College of Cardiology. En ella resumió toda la experiencia acumulada en esos primeros diez años y analizó las controversias y sus conclusiones. Demostró que cuando la cirugía está correctamente indicada se mejora la calidad y la cantidad de los años de vida de los pacientes operados .
Durante toda su vida participó en innumerables reuniones internacionales donde se discutían en profundidad las nuevas técnicas de revascularización miocárdica. El congreso del año 1970 en Londres marcó un hito importante en el conocimiento de esta técnica a nivel mundial.
En 1984 escribió un capítulo en un libro editado por el Prof. Willis Hurst en el que, además de un repaso completo de todo lo conocido hasta ese momento, realizó un análisis crítico de los tres estudios randomizados realizados en el mundo (VA Study, European Study y CASS). Asimismo presentó la experiencia acumulada en pacientes con lesiones coronarias asintomáticas y un número significativo de pacientes operados en la etapa aguda y subaguda del infarto de miocardio.
Otra contribución importante corresponde al año 1990. Allí demostró que es imposible comparar los diversos tratamientos con los que se cuenta en la actualidad (tratamiento médico, angioplastia y cirugía del bypass) sin unacorrecta lectura de la cinecoronarioangiografía. Este trabajo es una minuciosa descripción del método para analizar, en forma computarizada, todos los detalles de la distribución de las lesiones coronarias, los lechos distales y de interpretar correctamente el músculo cardíaco.
En dos de sus trabajos es posible encontrar más datos sobre la historia del bypass aortocoronario.
Tal como lo destaca Favaloro en su trabajo de 1983, cabe mencionar que Garrett y colaboradores (Houston, Estados Unidos) realizaron el primer bypass con éxito el 23 de noviembre de 1964. El trabajo correspondiente fue publicado en 1973. El objetivo original de la cirugía era una endarterectomía seguida de una reconstrucción con parche venoso. Pero, debido a algunas complicaciones, decidieron resolver el problema con un injerto de safena a la rama descendente anterior de la arteria coronaria izquierda. Sin embargo, no comprendieron en profundidad las implicancias de este caso, pues habían utilizado el injerto de vena safena tan solo como un sustituto de la técnica de Vineberg. Distintas publicaciones de Garrett, Dietrich y colaboradores entre 1964 y 1967 describen en detalle la forma en que los injertos podían conectarse a la aorta descendente e implantarse en un túnel de la pared lateral y posterior del ventrículo izquierdo. Comenzaron a usar el bypass en Houston como consecuencia de los resultados acumulados por la Cleveland Clinic a mediados de 1968.
En sus últimos años, Favaloro produjo una serie de trabajos que muestran una perspectiva de sus contribuciones científicas. Uno de ellos fue publicado en un suplemento especial del Journal of the American College of Cardiology llamado “The History and Practice of Coronary Revascularization” (Historia y práctica de la revascularización coronaria) con motivo de cumplirse los primeros treinta años de la técnica del bypass y los primeros veinte de la angioplastia. Por este motivo, el suplemento también incluyó un artículo de Spencer King III, cardiólogo intervencionista, y otro de Thomas Ryan, quien aportó su punto de vista como cardiólogo.
El mismo año la revista Circulation solicitó a Favaloro un artículo para su sección From Bench to Bedside, destinada a los profesionales cuyas contribuciones marcaron hitos en la historia de la cardiología y la cirugía cardiovascular.
En noviembre de 1998, Favaloro fue invitado por la American Heart Association para dar la Paul D. White International Lecture, durante el encuentro anual que se celebró en Dallas. La conferencia, que tuvo una audiencia de alrededor de 5000 personas, fue publicada luego por Circulation .
El American College of Cardiology, en el marco de las celebraciones de su 50° aniversario, decidió publicar en 1999 una serie de revisiones de artículos que tuvieron gran influencia en la especialidad a lo largo de los años. El artículo de Favaloro sobre la utilización del bypass en pacientes con infarto agudo de miocardio, publicado originalmente en 1971 y mencionado anteriormente, también forma parte de la serie.

Reflexiones de un prócer

Siempre he creído que toda realidad futura se eleva sobre cimientos de ideales y utopías. Sin duda, soñar es tarea fecunda. Dejaría de existir si no tuviera por delante desafíos que involucren por sobre todas las cosas, contribuir dentro y fuera de mi profesión al desarrollo ético del hombre.
(Conferencia “Ciencia Educación y Desarrollo”, Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)

Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.
(Conferencia “Ciencia Educación y Desarrollo”, Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)

Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes. ¡Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes!
(De Recuerdos de un médico rural)

La ciencia es una de las formas más elevadas del quehacer espiritual pues está ligada a la actividad creadora del intelecto, forma suprema de nuestra condición humana.
(Conferencia “Ciencia Educación y Desarrollo”, Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)

Ha llegado el momento, insisto, de detener el girar constante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado. Sólo lo lograremos si entendemos que estamos convocados por un compromiso ineludible: debemos luchar por una sociedad más justa y equitativa, sin prejuicios de ninguna índole. Sólo lo lograremos si no nos apartamos nunca de los lineamientos éticos basados en el respeto a la dignidad del hombre.
Debemos trabajar, trabajar y trabajar con pasión. Siempre habrá tiempo para el ocio fecundo, en beneficio de todos. Hemos de esforzarnos para mejorarnos individualmente pero entendiendo que formamos parte de una sociedad que demanda nuestra participación. Cuanto más destacada sea nuestra posición individual más grande será nuestro compromiso social. Ha llegado la hora de trabajar con humildad y modestia verdaderas. Hay que aprender a no marearse con las alturas de la montaña. En la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre.
(Mensaje de René Favaloro a los estudiantes reunidos en Glacier Park Lodge , Montana, Estados Unidos, 1993. De “Don Pedro y la educación“)

Si no tomamos conciencia del desastre ecológico que el hombre ha desatado en nuestro planeta -la Argentina no queda excluida- las consecuencias serán terribles. (…) Todos debemos comprometernos a luchar sin descanso por la rehabilitación del aire, el agua y la tierra.
(De “De La Pampa a los Estados Unidos“)

Los progresos de la medicina y de la bioingeniería podrán considerarse verdaderos logros para la humanidad cuando todas las personas tengan acceso a sus beneficios y dejen de ser un privilegio para las minorías.
(Buenos Aires, Congreso de Bioingeniería 1999)

Estoy convencido de que a esta sociedad consumista, cegada por el mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el hecho trascendente de que no dejará de lado la justicia social y la solidaridad.
(Congreso de Bioingeniería 1999)

En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad.
(Congreso de Bioingeniería 1999)

Es necesario insistir una vez más que si no estamos dispuestos a comprometernos -principalmente los universitarios- a luchar pos los cambios estructurales que nuestro país y toda Latinoamérica demanda -principalmente en educación y salud- seguiremos siendo testigos de esta sociedad injusta donde parece que el tener y el poder son las aspiraciones máximas.
(De “Recuerdos de un médico rural“)

¿Escucharemos alguna vez los mensajes que nos legaron con sus vidas y sus libros Sarmiento, Hernández, Hudson, Mallea, Martínez Estrada, Agustín Álvarez, Luis Franco, Julio Irazusta, Henríquez Ureña (por no citar sino algunos pocos) o seguiremos siendo testigos de la decadencia de la sociedad de consumo?
(De “Recuerdos de un médico rural“)

Por sobre todo deseo mostrar cómo, mediante una planificación ordenada, con decisión y tremendo esfuerzo, pudieron realizarse cambios a nivel comunitario que hoy, luego de muchos años, siguen teniendo en mí una vivencia real y cercana quizá porque representan la parte más importante de mi vida, la que ha dejado a través de profunda convivencia huellas que son imborrables en el fondo de mi alma.
(De “Recuerdos de un médico rural“)

Existe en el país enorme cantidad de tierra improductiva -mucha de ella fiscal- a la que hay que agregar en estos últimos años centenares de miles de hectáreas que están allí, al lado de los diques construidos desde Cabra Corral hasta El Chocón, esperando la mano del hombre para derramar el agua y traer progreso al país. Sabemos, por ejemplo, que medio millón de hectáreas bajo riego en California produce la inmensa mayoría de vegetales que consumen los 220.400.000 habitantes de Estados Unidos de América. Es fácil predecir lo que se podría hacer transformando más de dos millones de hectáreas dormidas al pie de nuestros lagos con el esfuerzo mancomunado del hombre y del Estado.
(De “Recuerdos de un médico rural“)

De mi abuela materna heredé un gran amor por la tierra; no podía vivir sin un huerto. Desde muy pequeño la acompañaba por las tardes a trabajar en la quinta familiar. Doña Cesárea fue, sin duda, una de las grandes mujeres que he tenido la suerte de conocer, quizá la mejor. Se ocupaba de todo lo que correspondía al quehacer de la casa en aquellos tiempos y todo lo hacía con amor. Sin proponérselo, era el verdadero centro de la familia. Vivía para ella y para su hombre, mi abuelo, quien podía jactarse ante sus amigos que hasta sus calcetines estaban tejidos por su mujer. Excepto en los días de lluvia, terminaba su tarea diaria en el huerto. Se entretenía y era feliz descansando -porque se descansa cambiando de tarea-, entremezclada con sus vegetales y frutales. Cuando regresaba de su trabajo, mi abuelo nos acompañaba. Conocía el arte de injertar y así se podían ver higueras que producían dos o tres variedades diferentes o un duraznero injertado con damasco o un ciruelo que, en una misma planta, producía frutos renegridos junto a otros de color amarillo dorado. La huerta estaba salpicada por muchos árboles frutales, que mi abuelo cuidaba con esmero. Con él aprendí los secretos de la poda, que comenzábamos en julio; cada variedad tiene los propios. El saber conservar en cada una los tallos fructíferos nos permitía saborear, durante el verano, infinidad de gustos que aumentaban la exquisitez por su frescura.
(De “Recuerdos de un médico rural“)

Estoy convencido de que la única manera de rescatar y preservar a los hijos de la villa miseria es con escuelas hogares. ¿Qué podemos esperar de semejante promiscuidad que engendra el alcoholismo, el abuso sexual y el incesto, el robo, la riña y el asesinato? De ahí saldrán los resentidos sociales y el caldo de cultivo para doctrinas foráneas tan perjudiciales. En estos días en que tanto hablamos de la Universidad , yo creo que hemos perdido el derrotero en cuanto a prioridades en la enseñanza. Nos debería preocupar más la primaria y la secundaria -pues es en la niñez y en la pubertad cuando se forma el ciudadano del futuro- que la universitaria que si se la analizara en profundidad tendría que rendir cuentas al país por su ineficacia.
(De “Recuerdos de un médico rural“)

Durante los años que viví en Jacinto Aráuz, en el camino de regreso a mi casa, con frecuencia me dejaba cautivar por los hermosos atardeceres -los atardeceres de La Pampa son realmente fascinantes, quizás por el clima seco y los fuertes vientos que golpean sobre las nubes- . En esas ocasiones, detenía el auto en medio de la ruta y, mientras el cielo se encendía con colores tornasolados que cambiaban a cada momento, mis sueños y utopías se entremezclaban con las nubes. En esos momentos imborrables la injusticia social ocupaba un lugar en mi mente y desde entonces nunca dejó de ocupar ese lugar.
(De la Conferencia Internacional Paul D. White , noviembre de 1998)

Vivo enraizado con mi país. Pero quizás por mi devoción a San Martín, Bolívar, Sucre y Artigas a veces sufro más como latinoamericano que como argentino, a pesar de estar machimbrado con mi tierra.
(De la conferencia “Marginalidad y pobreza de cara al tercer milenio”, Universidad del Litoral, noviembre de 1997)

Nunca recibí distinciones a título personal. Para mí el “nosotros” siempre estuvo por encima del “yo”.
(De la conferencia “Marginalidad y pobreza de cara al tercer milenio”, Universidad del Litoral, noviembre de 1997)

El medio ambiente se encuentra en estado de emergencia y los efectos de esta degradación amenazan la seguridad económica, alimentaria y sanitaria de los habitantes del planeta, en especial, de los más pobres. Una vez más se hace evidente la diferencia entre ricos y pobres; si los países pobres consumieran tanto como los países industrializados, se necesitarían diez planetas semejantes para abastecer a todos.
(De la Conferencia del Congreso Interamericano de Cardiología, agosto de 1999)

La prevención y el control de enfermedades son fundamentales para el mejoramiento continuo de la salud de la población. Para ello se deben tomar medidas destinadas a producir cambios en el nivel de vida de las poblaciones marginadas y eliminar las desigualdades evitables e injustas en términos de salud y bienestar individual y colectivo, demanda persistente y creciente de las sociedades latinoamericanas.
(De la Conferencia del Congreso Interamericano de Cardiología, agosto de 1999)

En el Congreso de Angostura de 1819, Bolívar decía que América debe razonar y pensar un mundo nuevo en el que La República sea “eminentemente justa, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía, la culpa, que haga reinar la inocencia, la humanidad, y la paz, que haga triunfar bajo el imperio de las leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.
(De la Conferencia del Congreso Interamericano de Cardiología, agosto de 1999)

Artigas, otro hombre excepcional, exigía un lugar para obreros, indios, mestizos y humildes y resentía poderosamente el privilegio y las pretensiones de las clases altas. Fue uno de los primeros caudillos políticos que reconoció los peligros que el libre comercio planteaba a las naciones sudamericanas y fue también el que propuso considerar a América como patrimonio mítico, una tierra destinada a ser algo más que un simple apéndice de Europa.
(De la Conferencia del Congreso Interamericano de Cardiología, agosto de 1999)

La prevención debería ser el aspecto más trascendente de nuestra especialidad. Estoy seguro de que, en el futuro, se harán menos angioplastias y menos cirugías de revascularización. La prevención, junto con los adelantos de la biología molecular relacionados con la genética, permitirán disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.
(De la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en los países en desarrollo. Una agenda para la acción para el siglo XXI, Nueva Delhi, India, 1999)

Es imprescindible organizar la cooperación internacional entre los países desarrollados y en desarrollo y luchar todos juntos por una sociedad mejor, con mayor equidad y justicia social, que haga posible respetar y defender -junto con las demás conquistas sociales- el derecho inalienable del hombre a gozar de buena salud.
(De la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en los países en desarrollo. Una agenda para la acción para el siglo XXI, Nueva Delhi, India, 1999)

¿Cuándo se concretarán los deseos de San Martín, Bolívar, O’Higgins, Sucre y tantos otros? A la falta de una hermandad solidaria, que debería basarse en su propia cultura, se agrega la carencia de una adecuada interrelación económica.
¿Alguien ha pensado alguna vez lo que significaría que los países latinoamericanos con reservas incalculables de agua, bosques, cereales, ganado, hierro, cobre, estaño, petróleo y enormes extensiones de tierra virgen, con principios sólidos -exlcuyendo falsos nacionalismos, ya que el verdadero dice que cada país mantenga, como es lógico, sus particularidades-, se unieran estructuralmente para que, de una vez y para siempre, ocupemos un lugar en el mundo?
(De “¿Conoce usted a San Martín?“)

A mi entender lo que más debe preocuparnos es volver a despertar en los niños y en los adolescentes los valores esenciales, sin los cuales poco importa su capacitación técnica o profesional. Es indudable que la única manera posible es por medio de una sólida formación humanística. Una vez más, entendámonos bien, como lo estableció con claridad don Pedro Henríquez Ureña: humanismo militante con profundo contenido social en defensa de la libertad y la justicia. La educación estará permanentemente centrada en la búsqueda “del hombre libre abierto a los cuatro vientos del espíritu”, entendiendo que el goce de la libertad individual conlleva un compromiso social en procura de un ideal, una utopía, “el ideal de la justicia” en busca de la “magna patria”, “la tierra de la promisión para la humanidad cansada de buscarla…”
(De “Don Pedro y la educación“)

Es imposible aceptar que la supervivencia de esta democracia liberal consumista de occidente -consecuencia del derrumbe de los regímenes comunistas- sea el final de la historia, como lo pretendía Francis Fukuyama en 1989. La presencia de los fundamentalismos religiosos, los exagerados nacionalismos, el desarrollo económico sin equidad priorizando el enriquecimiento desmedido, la falta de compromiso social como resultado del individualismo “light” que sólo busca tranquilidad y satisfacciones inmediatas, el mercantilismo internacional con la explotación de mano de obra barata, la cultura de la música rock, los videojuegos y las videocaseteras, el progreso científico sin respeto por la naturaleza y aun hasta por sus propios semejantes (para citar unos pocos ejemplos de las graves falencias) nos indican que a la Perestroika sobrevendrá -no tengo dudas- una “Smithtroika” o una “Jonestroika”, como suelo decirles a mis innumerables amigos norteamericanos.
(De “Don Pedro y la Educación“)



Estoy absolutamente seguro de que el cambio de rumbo sólo puede lograrse a través de la enseñanza. Sus objetivos principales son:

  1. Consolidación de los principios éticos del hombre
  2. Profundización de la democracia
  3. Construcción de la identidad nacional y unidad latinoamericana
  4. Generalización de la justicia social
  5. Transformación económica con elevación de los índices de productividad y mayor equidad distributiva
(De “Don Pedro y la educación“)

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